martes, 19 de abril de 2016

Viernes 6 de mayo a las 21:00 horas. Traete tu nada y compártela.

Para el próximo viernes 6 de mayo a las 21:00 horas en la biblioteca de San Javier traemos un relato de la cara de un folio sobre NADA... Ese es el tema:
 
Inexistencia total o carencia absoluta de todo ser. Sensación de vacío o inexistencia. Situación o estado de carencia absoluta. Ninguna cosaCualquier cosa... NADA

También haremos un relato en común usando el juego de la botella...

Sólo tienes que venir, te llevaremos de la mano


martes, 8 de marzo de 2016

Carta de suicidio

Se hace tarde

Hola tiempo, al habla un hombre ya cansado de ti. ¿Por qué me retuviste 56 años? ¿No puedes dejarme ir? ¿No me mostrarías la puerta? ¿Acaso vale la pena ver como cae la última gota del grifo? ¿O ver crecer aquella planta que quiso poner mi mujer en el salón porque creía que le daría un toque más…. Vivo? Hace rato que ella salió a hacer la compra. No quiso despertarme. Solo me dejó una nota.  ¿Acaso no existe redención posible para un pecador como yo? ¿Por qué  no me ayudas a dejar de vivir una mentira? ¿Acaso no me ves? ¿Acaso no ves que soy un simple niño que llora por una pistola? Hace tanto que se fue… la vida de mi alma. Hace tanto que se fue el aire que me reanimaba por la noche… Ya nada me queda. Mi hija duerme contigo. Espero que la trates bien. Espero que le cuentes cuentos por las noches. Le daba miedo la oscuridad. Su preferido era el de la mariposa. Cuan dulces eran los movimientos de sus pequeñas manos y qué flexible su cuerpo durante la luna llena. Su pelo, siempre trenzado, danzaba al son de sus pasos y su sonrisa marcaba el ritmo de la partitura. Cuanto echo de menos aquellos grandes ojos que suplicaban por aquél osito de peluche que nunca le compré. Nunca le pude agradecer su compañía, prefirió irse en autobús en vez de querer ir conmigo. Siempre prefería el autobús. Siempre prefería estar alejada de mí. Odiaba como la tocaba. Pero, dioses, se sentía tan bien… Su pelo, mezclado con el sudor, olía de una forma deliciosa y, su joven flor, era la mismísima ambrosía que comía Zeus. No gritaba, era sumisa como una gatita. La eduqué bien. Fui un buen padre. Ya anocheció. Debería irme ya. Se hace tarde.

Kimara

AC/DC

Habían pasado las cinco de la tarde y el anochecer estaba a punto de caer. Desde la ventana de una casa un joven estudiante miraba a la calle adoquinada, a los edificios cochambrosos llenos de mugre y suciedad, y a los viandantes que caminaban por las aceras bajo el cielo encapotado. Un carruaje de lujo tirado por dos caballos cruzó por delante de la ventana.
El chico de pelo castaño y bucles enmarañados estaba recostado en la cama después de estudiar los fundamentos de la corriente alterna, que prometía ser mucho más versátil que la corriente continua. Cruzó las piernas y reflexionó acerca de lo que le dijo el profesor Stevens.
—Los genios no nacen todos los días. Hay que esperar cientos de años hasta que aparece uno. Imagina por un momento que Nikola Tesla jamás hubiera nacido. No tendríamos lámparas incandescentes, ni pilas alcalinas, ni el campo rotativo magnético de tres fases, ni sus famosas bobinas. Él y su equipo han logrado que haya luz en muchas casas, que se pueda oír las noticias por la radio y que la gente pueda disfrutar de la música con un fonógrafo. Estados Unidos está viviendo una revolución tecnológica, de eso no albergo duda alguna. Es un orgullo ser testigo de estos avances, ¿no crees?
Cogió un panfleto amarillento de la mesita de noche, mientras que con la otra mano se ajustaba las lentes. A la luz de una tenue llama de vela leyó las bondades de un nuevo invento, un coche que no necesitaba de gasolina para funcionar, sino de una batería que, a pesar de lo fantástico del invento, no tenía demasiada autonomía.
El lenguaje del panfleto le hizo recordar a las ornamentadas habitaciones barrocas, como si se hubiera despojado de todo lenguaje científico. «Parece sacado de una novela» pensó el joven. «De todas formas, no lo entiendo. Un coche puede funcionar perfectamente con gasolina. ¿Qué finalidad tiene esto?»
Dejó el papel en la mesita y volvió a mirar por la ventana. El cielo se iluminó brevemente con la caída de un relámpago. La fuerza del trueno sorprendió a una pareja de enamorados que paseaba por la acera.
«Vaya suposición más estúpida. Si no hubiera sido Tesla hubiera sido otro: un Collins, un Cox, un Hill, un Edison… el nombre no importa demasiado. Hay muchos hombres con grandes capacidades» concluyó el joven.
Sin embargo, había un nombre que obreros y burgueses conocían bien, un nombre que inspiraba respeto y admiración: Nikola Tesla. Había acaparado la atención de todo el mundo sin importar la clase social. Los periódicos estaban atentos a cualquier anuncio oficial, mientras que las empresas esperaban sacar grandes beneficios con sus inventos y patentes. También se rumoreaba que el banquero de renombre John Pierpont Morgan estaba entusiasmado con la transferencia inalámbrica de energía eléctrica, así que muchos daban por hecho que antes o después financiaría al genio de Tesla. Deshacerse de los cables eléctricos parecía un sueño típico de los cuentos de hadas, pero si el padre de la corriente eléctrica estaba en ello, entonces era posible.
—Espero que lleguen cuanto antes los instaladores. Estoy cansado de alumbrar la casa con velas —murmuró el estudiante mientras contemplaba caer las primeras gotas del chaparrón.

Alex Newsted.

Suicidio azucarado

—Si todo esto me parece bien, pero necesitamos ponerlo todo en una carta. Hay que poner nuestros motivos.
—¿Carta, Carlos? Estamos en el siglo XXI. Mejor colgarlo en internet.
Tres hombres y una mujer discutían alrededor de la mesa de la terraza de un restaurante mientras comían una mariscada.
—Es que le da un toque especial. Lo decía por eso —explicaba Carlos mientras acababa un mejillón.
—Pero ese 'toque especial' no llegaría a mucha gente. La nota debe llegar a muchos. Cuantos más, mejor —sentenció la mujer.
—Una carta le serviría a un periódico, pero solo se quedaría en algo anecdótico. Necesitamos repercusión, señores —dijo otro de los allí presentes mientras pelaba un gambón—. Un suicidio a lo grande, como dios manda. Más que una carta, un manifiesto.
—A ver si con esto la gente se conciencia —dijo la mujer.
—Y se lo pasa bien, que eso es lo importante —añadió otro hombre con la boca llena de cangrejo.
—No puedo esperar a que llegue el momento —dijo uno de los hombres mientras se limpiaba las manos con un paño blanco— Podríamos convencer a alguno que ronde cerca que se una.
Al finalizar la mariscada, uno de los hombres se levantó a pagar la cuenta.
—Venga. Yo y Susana nos vamos a la farmacia a comprar Oscillococcinum, Belldadona, Homeovox y toda esa mierda.
—Está bien. Iré con Carlos a comprar las botellas de agua y los vasos de plástico.

***

—¡Andrés, corre! ¡Ya sale en la televisión!
El televisor estaba puesto en la cadena regional. El periodista, situado detrás de un grupo numeroso de personas, cubría el evento. Los viandantes del parque se quedaban mirando, mientras que otros decidían ignorarlos.
—En efecto. Estoy en el parque Almagro junto a un grupo de científicos que, después de publicar un mensaje en las redes sociales, han logrado la atención de muchos curiosos. Bajo el llamativo nombre de 'suicidio dulce' los cuatro científicos llamados Susana, Carlos, Andrés y Santiago han decidido reunirse para suicidarse ingiriendo grandes cantidades de productos homeopáticos.
El reportaje cambió de escena y mostró la entrevista de Andrés.
—Queremos mostrar en vivo y en directo que, lejos de que la homeopatía funcione, lo único que haría una sobredosis es subir los niveles de azúcar en sangre. ¡Eso sí que es peligroso! —declaró tras soltar una carcajada.
Hubo otro cambio de escena donde aparecía Susana acompañada de sus colegas científicos.
—Las bases de la homeopatía se han demostrado inservibles y no resisten un análisis riguroso. Es, a fin de cuentas, el 'pensamiento homeopático': creen que porque más diluyan el pensamiento mejor piensan.

Alex Newsted

PATATATERROR... Tema para el Viernes 1 de abril a las 21:00 horas en la biblioteca de San Javier

Saludos,

para la reunión del Viernes 1 de abril a las 21:00 horas hemos decidido entre todos escribir y compartir una historia de terror de la cara de un folio de extensión sobre la patata... donde la patata sea la protagonista. Vamos a realizar un ejercicio de prestidigitación creativa mezclando dos asuntos que en prinicpio "no casan", LA PATATA Y EL RTERROR, ¿o sí?..

Atrevámonos, que inventenmos el género PATATATERROR

Si quieres unirte sólo tienes que venir el Viernes 1 de abril a la biblioteca de San Javier con tu escrito y compartirlo.

Nos vemos pronto


miércoles, 10 de febrero de 2016

Escrito para el viernes 4 de marzo a las 21:00 horas... EL SUICIDIO

Saludos,

El viernes cuatro de marzo compartiremos sentimientos suicidas en la biblioteca de San Javier. Ven a las 21:00 horas, a pecho descubierto y trasmútate, (con prudencia), en suicida. Vamos a hacer un ejercicio literario de empatía con el suicidio... vamos a ponernos en la mente de un suicida y vamos aescribir... luego compartiremos los escritos.

Este viernes 4 de marzo ven a la biblioteca de San Javier con un texto de LA CARA DE UN FOLIO de extensión sobre "el suicidio"

Esto es el club de escritura AIKE, sólo tienes que venir, te llevaremos de la mano... si tienes inquietudes como creador literario este es tu sitio.

viernes, 29 de enero de 2016

Bird’s lament

Bird's lament

A pesar de que la sala era amplia, sólo había unas cuantas mesas alineadas, mientras que el resto de asientos estaban vacíos. Los examinadores ya estaban sentados, esperando a que la alumna comenzara a tocar la pieza. La chica no sentía entusiasmo o emoción, ni tampoco nervios o miedo. Tocar delante de cualquiera era tan normal como charlar.

A diferencia del resto de alumnos que habían entrado después de ella, tenía una pedalera conectada a un amplificador, algo inusual que llamó la atención a los profesores, pero no dijeron nada. Una nota larga y un toque a la pedalera. Cuatro notas más repetidas en varios compases y otro toque a la pedalera. Cuatro notas largas y otro toque a la pedalera. Después, un punteo de cuerdas… hasta formarse un septeto de cuerda que llenó el silencio de la sala.

Tanto si aprobaba como suspendía tocó lo que quiso.

Alex Newsted.

El sepulturero

Se dice que la Muerte visita a todos, que siempre llega el momento de abandonar esta vida para ser conducidos a la otra… o a ninguna. Se cree que la Muerte se lleva el alma del difunto, aunque esa tarea siempre la ha desempeñado el Sepulturero.

Apenas se habla de él, tal vez porque nadie ha oído hablar de él o porque apenas se deja ver. De todas formas, nunca le ha gustado el protagonismo.

Ayer al atardecer hizo una visita a un desdichado borracho que descansaba sentado en una playa desierta, junto a una botella. En invierno contemplaba el mar mientras bebía, porque en época estival no podía hacerlo. Extrañamente, se le dibujó una sonrisa al ver al Sepulturero, con un sombrero decorado con una rosa blanca.

Mejor ver a un esqueleto con sobrero de copa que la Muerta vestida con capa negra y guadaña.

Alex Newsted.

Hora de cenar


"Tic, tac, tic… ¿tac? ¿Acaso es aquel reloj de cuco el que suena, allá, al final de mi expiración? Parecía demasiado lejano e incorpóreo antaño, pero, ¿cómo es posible? Juraría que la estoy viendo, allí, con su vestido rosa entre flores; allí, con el sombrero de paja que se compró esta misma tarde en una pequeña tienda del pueblo; allí, con sus pendientes de perlas sacadas del más profundo sentimiento de asfixia que sintió un hombre al encontrarlas y llevarse a cambio un frágil papel; allí, con su pulsera hecha con el hilo del oro más fino del cabello del sol que cayó el amanecer en que ella estaba cepillándose el pelo; allí, con sus pies descalzos tropezando con aquél engañoso peldaño de la escalera del hotel; allí, con sus labios sonrientes de rosadas amapolas que recogió en esa tienda de ramos de rosa para ir guapa el día de su boda; allí, con sus largas pestañas que le dio su madre heredadas de las ramas del pequeño niño que nació de su anciano padre; allí, con su mirada ora radiante ora llorosa… ¿Llorosa? ¿Por qué? Si estoy bien, me encuentro bien, ¿por qué llora frente a un cuerpo muerto?".

 Kimara

miércoles, 20 de enero de 2016

Maldito Murphy

¿El día de hoy es realmente necesario? Quiero decir, estoy en un hospital, tumbado en una camilla (acompañado, desafortunadamente) y al principio no sabía por qué. Después de haber preguntado, he sabido que he tenido un accidente mientras montaba en bici y que sufro amnesia temporal. Dicen que cuando se va en bicicleta siempre es cuesta arriba y contra el viento. Debieron añadir 'y contra conductores ineptos'. Estoy seguro que no tuve la culpa, no porque haya recordado algo ahora mismo, sino porque no me dedico a atraer problemas.
Si no es suficiente con el dolor de cadera, el paciente de al lado y la acompañante no paran de hablar. Hoy estoy dispuesto a vender mi alma para que se callen y, para mi desgracia, resulta que sobran almas. Bueno, también lo vendería para partirle la cara al que me atropelló, pero todo llegará a su debido tiempo.

Alex Newsted.


miércoles, 13 de enero de 2016

Hace nueve años


Hace nueve años yo era un general del Ejercito Pardo, de renombre y brillante. Aunque con cierta pasión  por la sangre y las explosiones un poco fuera de lo normal.

Tras las guerras del oeste poco queda de nuestra tierra. Solo un campo yermo, estéril y con altos niveles de radiactividad donde antes estuvo mi ciudad. Mis imcompetentes superiores nos fallaron y nuestros enemigos volaron nuestros hogares a sangre fría con bombas de destrucción masiva. Si lo hubiera sabido muchas cosas habrían sido diferentes, pero ya no se puede hacer nada para deshacerlo. Mi ciudad , y sobre todo, mi hermosa Daria... 

Ningún edificio quedó en pie; y con la radiactidad la vida de los supervivientes se nos escapa de las manos. Mi antiguo búnker de las afueras por fortuna sigue entero. Y ademas todavía quedaban varios pares de personas vivas  en las jaulas cuando regresé con las que podria distraerme; amputaciones, explosiones, mutilaciones, chillidos, gimoteos y todas las delicias de la tortura en general. Suspiro tras el último coleteo del tercero de aquel día, la muerte, vieja conocida, todavía me acompaña. Aquellos pasatiempos lograban quitarme de la cabeza que mi mundo ya no existía, pero no olvidaba a Daria. Necesitaba a Daria. Su olor, su mirada, sus caricias... Por eso, en estos tres últimos años, construí el S-fi o buscador de almas. Este artefacto localiza el último rastro de esencia que deja un alma en el universo. Tras varias pruebas de confirmación de funcionabilidad, unido a mi portal teletrasportador interplanetario, sólo tenía que introducir unas coordenadas espaciales predeterminadas. Y así fue como me vi en lo que parecía un mundo totalmente diferente: de pronto, era de noche en un gran valle, con dos lunas en el cielo nocturo y dos golems de piedra de tres metros al lado mía, mirandome sorprendidos y con expresion torba. Sí, Golems. Poco después examinando el cielo me pareció ver un dragón planeando, y no sería lo último que sorprendería.  No sabía de qué iba aquello pero si aquí existe la posibilidad de que esté el alma de mi alma gemela vale la pena intentarlo. Los golems trataron de atacarme por cierto. Reconozco que fueron adversarios dignos de Lucio Boros Séptimo. 

Daria tu serás mi grito de guerra y el motor de mi mente y de mi vida. Aunque tenga que convertir este planeta en un infierno de llamas y ceniza te encontraré.

Cuando yo caiga

Cuando yo caiga...

Cuando caiga aquel pétalo de esa rosa que me diste sabré decirte que todo acaba de comenzar. Cuando caiga aquel rayo de sol sobre tu piel sabré decirte lo espléndido que estas cuando me comienzas a mirar. Cuando caiga aquella gota de lluvia simulando una lágrima sabré decirte el daño que me hace el amar. Cuando caiga aquella hoja de otoño sabré decirte que me abraces para así envolvernos los dos en un manto cálido antes de que siquiera el invierno pueda comenzar. Cuando caiga aquel niño sabré decirte que la infancia atrás pudiste dejar. Cuando caiga aquella pluma sabré decirte que cerca de tu corazón aún podré estar. Cuando caiga aquella nota y no la puedas alcanzar, sabré decirte que yo también la se tocar. Cuando caiga aquella lágrima tuya, sabré decirte que consuelo te sabré brindar. Cuando caiga aquella sonrisa sabré decirte que la mía a los dos cubrirá por igual. Cuando caiga aquella página de tu cuaderno sabré decirte que si tú lo deseas, no la leeré jamás. Cuando caiga aquella piedra sabré decirte que el agua tocará pero al lanzarla juntos, jamás se hundirá. Cuando caiga aquella flor sabré decirte que otra nueva surgirá. Cuando caiga aquella gota de sangre sabré decirte que jamás se volverá a derramar. Cuando caiga aquella copa de cristal sabré decirte que el suelo tocará para después una bella silueta dibujar. Cuando caiga aquel río y se eleve hacia el cielo sabré decirte que podrás volar. Cuando caiga aquella pestaña y se pose sobre tu mejilla sabré decirte que un deseo te concederá. Cuando caiga aquel labio dejando entrever tu boca sabré decirte las ganas que te tengo de besar, pero cuando se evapore aquel reflejo de tu silueta sobre el cielo sabré decirte lo mucho que te quiero.

 Kimara

Solías ser muy feliz

Cuando cierro los ojos aún te sigo recordando en aquel prado calentado por un sereno atardecer que no sentía esa prisa que tú tenías aquél día. Domingo diría yo que era. Una acogedora tarde bajo margaritas cuyos pétalos brillaban anaranjados reflejando la mezcla de colores que pasaba lentamente de una nube a otra mecida por el susurrante viento el cuál, traía consigo un frágil aroma entre mentolado y dulzón.

Tu travieso pelo danzaba guardando tus espaldas al son de la brisa con una pincelada de vivacidad e ímpetu que tanto te caracterizaba hasta el día en el que ya no estuviste a mi alcance. Si mal no recuerdo, mi buen amigo, ese pelo tuyo rozaba el comienzo de tu infantil hombro acostumbrado a estar siempre sucio. 

Tus delgadas cejas comenzaban con un arco para después, de repente, formar un ángulo que conducía hacia la noche. Tu nariz, esa pequeña montaña que luego se transformaba en un arco acabado en una redonda punta, siempre estuvo cogida de la mano de unas rebeldes pecas que tanto me gustaban y tú aborrecías. Decías que te hacían ver como un niño sin saber, bajo tu ignorancia que ya lo eras. Estos pequeños puntos continúan un corto recorrido hasta encontrarse con una casi inexistente elevación de tus pómulos para después poder bajar las pocas que consiguen subir, por los amplios prados de tus sonrojadas mejillas de niño. Más abajo, justo bajo el valle cuya ruta conduce al labio superior, se encuentran tus pícaros labios, rosados como las azucenas que le gustaban a mi suegra. Alzando mis ojos me topaba con tu alma, de color verde azulado, como si el campo y el cielo se hubieran fusionado para formar dos diamantes perfectos, protegidos por cientos de negras ramas. Era como si Dios hubiese decidido mezclar un poco de viveza, alegría, picardía y sabiduría para formar aquellos círculos que encerraban todo aquel poder. Solías llevar ropa vieja y cómoda pero aquel día estabas muy elegante. Una camisa de franela blanca cubría tu torso cubierto por una suave pelusa en ese entonces. Los pantalones marrones de tu hermano aún te estaban grandes pero en ti todo quedaba sublime. En fin, mi amor, El tiempo pasa y tú con él, te escribo para despedirme y desearte un muy feliz sesenta aniversario.
Con amor, tu amiga…
 Kimara

lunes, 11 de enero de 2016

Tema para la reunión del viernes 5 de febrero a las 21:00 horas. Un relato en cuyo contexto ALGO DE LA REALIDAD NO EXISTIERA O FUERA OTRA COSA

Para la reunión del viernes 5 de febrero a las 21:00 horas en la biblioteca de San Javier hay que traer un texto de una cara de un folio

con una historia en un contexto donde ALGO  DE LA REALIDAD NO EXISTIERA O FUERA OTRA COSA...

Una distopía pero sin tener que reflejar nada catsatrófico o malo.  Elvis sigue vivo y  tiene 80 años, se prohíben los juguetes, el sistema de escritura se cambia por un código binario, se decide que los rubios tienen que ir rapados al cero, se mueren todas las aves por una epidemia, los dinosaurios no se extinguieron y conviven con nosotros, los hombres pueden dar a luz, Mouriño es presiednte del gobierno, el hombre llegó a Marte...

Esto es una experiencia abierta a todos los creadores literarios... sólo tenéis que venir el día viernes 5 de febrero a las 21:00 horas con un texto y compartirlo.
... Imaginad un supuesto "distópico" y compartámolos. Esto es el Club de Escritura Aike, sólo tienes que venir, te llevaremos de la mano. VIERNES 5 DE FEBRERO A LAS 21:00 HORAS EN LA BIBLIOTECA DE SAN JAVIER.

¿Amigo?

Créeme, peor que no saber nada es estar en la nada. Desconozco mi paradero y lo que me anexiona a este. Sé que llevo un considerable tiempo aquí pero aún no sentí la necesidad de saciar lo propio de los seres vivos. Cada mañana, si se le puede llamar de alguna forma así a la negrura del horizonte que veo al abrir los ojos, me saluda el mismo paisaje sin vida de siempre. ¿Algún compañero? No, amigo. Ya olvidé el significado de dicha expresión, pero supongo que se referirá a compañía. La respuesta es muy simple. Adoro el frío árbol a mi espalda el cual siempre desprende un interesante olor a azufre. También me acompaña un bonito vestido que en su día debió de encantarle el blanco pero ahora creo que le gusta más como suena el gris-sucio-roto. Podría describirte el lugar pero la cuestión es que si encuentras este diario ya lo habrás descubierto por ti mismo, pero por si cambia de apariencia diré que no hay mucho que decir. Sol y Luna tan juntos que casi es posible su prohibido romance, hierba tan dura que debió de ser engendrada por la piedra que está a mi derecha y la única hoja viva del árbol. ¿Dónde escribo? Buena pregunta, cuando se acabe la tela de mi vestido y la sangre de mi cuerpo te contaré.

 Kimara

Dos pieles, un Alma y El Lobo

Nicolas nunca había estado allí y, por alguna razón inexplicable, Nicolas ya había estado allí. En parte no podía evitar contagiarse del entusiasmo que irradiaba su padre, que traía a su hijo por primera vez a las cataratas del Niágara. Las mejores historias de su infancia tuvieron lugar en aquel santuario de agua, y no se le ocurría un sitio mejor donde celebrar con su hijo su cuadragésimo cumpleaños.

Sin embargo, la inquietante sensación de que ya había caminado enfrente de las majestuosas cascadas no escapaba de la mente del joven Nicolas. No era la primera vez que sentía algo así, ya que cada vez que visitaba a sus abuelos en Castleton, en el estado de Vermont, una impresión similar invadía su cuerpo. La gran diferencia entre lo que sentía visitando a sus abuelos y lo que sentía entonces es que esta vez iba acompañado de la evocación de un sentimiento frío, un vago recuerdo de una tragedia que allí había sucedido.

- ¿Te pasa algo, Nick?- le preguntó preocupado su padre.
- Nada, nada. Es que no me había imaginado lo grandes que iban a ser las cataratas.

Aliviado, su padre comenzó un recital de curiosidades acerca del emblemático paraje que visitaban. Nicolas dejó de lado sus pensamientos paranoicos. Quería compartir el entusiasmo por la historia del lugar con su padre, ignorando el presentimiento de que estaba a punto de descubrir algo impactante.